¿Cómo es la dieta –real– de los españoles?

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Si crees que España es la cuna de una dieta saludable o que nuestra manera de alimentarnos debería ser tomada como modelo para las generaciones venideras, te conviene leer lo que detallaré a continuación. Contrariamente a lo que mucha gente cree, en España no solo nos alimentamos de forma muy parecida a como lo hacen en otros países europeos, sino que además es algo que no tiene visos de mejorar en un futuro próximo…a no ser de que alguien tome cartas en el asunto. Y ese “alguien” no solo alude a las autoridades sanitarias (que también) sino también a nosotros mismos.

Encuesta ENIDE

En 2012, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (que ahora ha pasado a denominarse Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición –AECOSAN-), indicó que en España consumimos:

  • Una insuficiente cantidad de frutas y hortalizas.
  • Pocos cereales, que son, en su mayor parte, refinados, cuando deberían ser integrales (como el pan integral, la pasta integral o el arroz integral).
  • Demasiados cárnicos y derivados.
  • Una alta cantidad de productos elaborados con elevado contenido en sal, grasa y azúcares añadidos.

Se llegó a estas conclusiones gracias a la primera encuesta nacional de ingesta dietética española, denominada ENIDE. La encuesta, a diferencia de las disponibles hasta la fecha, no evaluó la “cesta de la compra” (es decir, lo que nos llevamos a casa), sino datos de consumo reales (lo que comemos o bebemos) de una muestra representativa de toda la población de España. Se evaluó a fondo la dieta de nada menos que 3.000 personas. Dos “Newsletters” publicadas por el GREP-AEDN en marzo de 2011 y agosto de 2012 recogían otros datos que desprendió la citada encuesta:

  • Solo el 43% de la población encuestada consume frutas y hortalizas diariamente.
  • La cantidad media de fruta que se ingiere es de 200 g/día (una cifra considerablemente inferior a las tres raciones al día recomendadas, que equivalen a 420-450 g).
  • Las raciones diarias de hortalizas consumidas no llegan a las 2 recomendadas.
  • Se consumen legumbres menos de 2 veces por semana.
  • Los cuatro puntos anteriores dan sentido al siguiente dato: la ingesta de fibra dietética es muy baja, entre 17-21 g/día. Si se toman las referencias propuestas por el Institute of Medicine, el 100% de la población realiza ingestas por debajo de las recomendadas.
  • La ingesta de productos cárnicos es excesiva: 164 g/día (la recomendación de consumo es de 40-70 g/día, contabilizando un máximo de 3-4 raciones/semana y suponiendo que una ración equivale a unos 100-125 g).
  • El grupo de alimentos “cárnicos y derivados” supone la primera fuente de calorías, la primera fuente de grasas saturadas y la primera fuente de proteínas.
  • El consumo de proteína es de 109 g/día en hombres y 88 g/día en mujeres, unos valores que duplican las recomendaciones de cualquier organismo científico de nutrición humana y dietética, nacional o internacional. El 77% de la proteína ingerida proviene de alimentos de origen animal.
  • El consumo de pescado es adecuado (3,8 raciones/semana).

Datos de 2013: Encuesta de Consumo de Alimentos.

Más reciente todavía es una encuesta de consumo de alimentos realizada por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA), y evaluada en profundidad por investigadores españoles en la revista Nutrición Hospitalaria, en septiembre de 2013. Cabe preguntarse, dado que la metodología es diferente a la utilizada por la encuesta ENIDE, y sobre todo teniendo en cuenta que son datos más recientes, si los resultados serán muy distintos. La respuesta es, por desgracia, la siguiente: “nones”. En el apartado “discusión” del estudio, los autores incluyen estas reflexiones, que vale la pena leer:

“[…] los cambios sociales y económicos han llevado a modificaciones importantes en los patrones alimenticios en las últimas décadas […]. Algunos cambios han tenido un potencial de impacto positivo, como el aumento de la variedad en la dieta y un mejor acceso a los alimentos, pero no son consistentes con una selección de una alimentación adecuada”.

Nuestra dieta, en suma, no es adecuada. Los autores, por ejemplo, insisten en que “es aconsejable disminuir la proporción de proteína animal en el total la ingesta de proteínas”. Lo conseguiríamos si disminuyéramos nuestra elevada ingesta de cárnicos y derivados, algo que ya mostró la encuesta ENIDE, como hemos visto antes.

Debemos mejorar esta situación

Los resultados de esta última no son muy diferentes. Ello pone de manifiesto que la dieta actual española se aparta cada vez más de un patrón alimentario cardiosaludable.

En la introducción me preguntaba (retóricamente) si “nuestra manera de alimentarnos debería ser tomada como modelo para las generaciones venideras”. Ya sabes la respuesta. Deberíamos dar un mejor ejemplo a nuestros hijos tomando las riendas de un buen patrón de alimentación. Máxime si tenemos en cuenta estas declaraciones:

«El 28 por ciento de los niños españoles sufre sobrepeso u obesidad, lo que podría suponer que por primera vez una generación de ciudadanos asume una esperanza de vida inferior a la de sus progenitores».

Las emitió en noviembre de 2010 el Dr. Roberto Sabrido, el entonces presidente de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. Más contundentes, en mi opinión, son las consideraciones que aparecen en el Libro Blanco de la Comisión Europea titulado “Estrategia europea sobre problemas de salud relacionados con la alimentación, el sobrepeso y la obesidad”:

«En las tres últimas décadas se ha producido un acusado aumento del sobrepeso y la obesidad en la población de la Unión Europea, especialmente en los niños, cuya prevalencia estimada del sobrepeso alcanzó el 30 % en 2006. Esta situación delata el deterioro paulatino de la calidad de la alimentación y la escasa actividad física de la población de la Unión Europea en su conjunto, de los que cabe esperar un futuro aumento de enfermedades crónicas, tales como dolencias cardiovasculares, hipertensión, diabetes de tipo 2, derrames cerebrales, determinados tipos de cáncer, trastornos musculoesqueléticos e incluso una serie de enfermedades mentales. A largo plazo, esta tendencia reducirá la esperanza de vida y, en muchos casos, la calidad de vida en la Unión Europea».

Cómo mejorar esta situación

En suma, es momento de mejorar nuestros hábitos alimentarios, sea por nuestro propio bien o por el de las generaciones futuras. Para ello, nada mejor que recoger las recomendaciones que detalló la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición cuando hizo pública la encuesta ENIDE. Dichas recomendaciones se emitieron con el objetivo de mejorar la ingesta alimentaria de los españoles. Veámoslas:

  • Aumentar el consumo de cereales, preferentemente integrales (insisto: pan integral –mejor si es sin sal- pasta integral, arroz integral…u otros cereales integrales, como la avena o el centeno).
  • Consumir más cantidad de frutas frescas y hortalizas.
  • Incluir más a menudo a las nutritivas legumbres en nuestros menús (algo en lo que insistí en el texto “Legumbres, perlas deliciosas y beneficiosas”).
  • Aumentar la ingesta de  frutos secos. Si dudas de sus beneficios o crees que “engordan”, te conviene leer los textos que les dediqué en octubre de 2012 o en enero del presente año.
  • Moderar el consumo de carnes grasas y, sobre todo, embutidos.
  • Moderar el consumo de azúcares y bollería.

También se incluyó un consejo que no debería separarse de las recomendaciones dietéticas: practicar más ejercicio físico. ¿Sabías que la palabra griega “díaita”, de la que deriva “dieta” se refería a la regulación de los hábitos de vida en general, incluyendo los alimentarios?

Julio Basulto (@JulioBasulto_DN)

Diplomado en Nutrición Humana y Dietética (Universidad de Barcelona)


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