Intoxicaciones alimentarias en verano: no siempre le tocan a otro

Todos sabemos que ser poco escrupulosos con la higiene puede tener consecuencias poco agradables. Lo sabemos porque nos lo han repetido una y otra vez desde bien pequeños. Aunque algo me dice que el único mensaje que ha quedado en nuestra mente tras tantos años de insistencia es “lávate las manos después de ir al baño”. ¿Es suficiente? Ojalá.
Lavarse las manos es importantísimo, sobre todo si vamos a manipular alimentos. Pero debemos recordar otros mensajes igual de cruciales, particularmente en los meses de verano. ¿Por qué en verano? Porque en esta época del año los microorganismos presentes en los alimentos se reproducen a toda velocidad. Al comernos el alimento podemos intoxicarnos y padecer desde un simple malestar estomacal o alguna diarrea ocasional hasta dolores abdominales insoportables, deshidratación siendo incluso necesario, en ocasiones, el ingreso hospitalario.
Seguro que conoces a un amigo que ha sufrido las incómodas molestias de una infección en verano. En nuestro país, esta infección suele ser (aunque tu amigo no lo sepa) por culpa de dos malos de película llamados Salmonella y E. Coli. Son microorganismos presentes en alimentos crudos de origen animal, como carne, aves, leche y huevos. La Salmonella es una bacteria responsable de más de un 65% de las intoxicaciones alimentarias. Te puede “tocar” a ti, como he sugerido en el título de este texto, sobre todo si no recuerdas que todo microorganismo, con un modo de vida favorable, se multiplica a sus anchas y es altamente peligroso. Evítalo siguiendo estas siete “reglas de oro”:
1.- Consume alimentos que hayan sido bien manipulados
No tomes leche cruda. Las carnes, los pescados, el marisco y la repostería tienes que comprarlos refrigerados, congelados o ultracongelados. Si elaboras en casa, con huevos, alimentos como salsas, mayonesas o cremas, consúmelos inmediatamente y no aproveches las sobras. Si lavas los huevos antes de utilizarlos (porque la cáscara está sucia) debes hacerlo justo antes de utilizarlos.
2.- Cocina bien los alimentos
Para eliminar los microorganismos de los alimentos de origen animal debemos cocinarlos bien (el centro del alimento debe llegar a los 70º C). Si vas a consumir pescado crudo o poco cocinado (ej. boquerones en vinagre), congélalo durante 7 días antes de hacerlo. Te aconsejo que leas estos textos, en relación al Anisakis: 1 y 2
3. Consume los alimentos después de cocinarlos, o mantenlos en calor o en frío
Nunca deberíamos dejar alimentos cocinados a temperatura ambiente, pero en verano menos todavía. Si no vas a consumirlos, mantenlos o bien por encima de 60º C (esto no es válido, lógicamente, para ensaladas, gazpachos, etc), o bien a 7º C como máximo. Si, pese a todo, decides comerte las sobras de una comida anterior, caliéntalas a la temperatura máxima antes de hacerlo.
4.- Evita el contacto entre los alimentos crudos y los cocinados.
Juntar una lechuga con un trozo de pollo crudo es una muy mala idea. Los microorganismos de la carne que ahora estarán en la lechuga, no sufrirán la acción del calor, y pueden infectarte. A su vez, ese mismo pollo una vez cocinado, puede volver a contaminarse si lo ponemos en contacto con otro alimento crudo de origen animal (ej: pescado crudo). Por la misma razón, cortar una manzana con un cuchillo con el que se ha cortado una merluza, contamina innecesariamente a la manzana. Los objetos (cuchillos, tablas, superficies, trapos, etc.) que anteriormente han contactado con un alimento crudo, sobre todo si es de origen animal, deberíamos lavarlos después de cada uso. Es preferible, por cierto, usar papel de cocina que trapos.
5. Vigila la higiene personal y la de las superficies de la cocina.
Tus manos, como hemos visto antes, deben estar constantemente limpias. Debes lavártelas cada vez que haga falta y siempre que hagas uso del servicio. En cuanto a la cocina, debemos lavarla cada día, mantener la basura (que debe estar en recipientes lisos, lavables y cerrados) lejos de los alimentos, y asegurarnos de que cerca de los alimentos no hay insectos, roedores o animales de compañía (pueden ser portadores de gérmenes patógenos y parásitos).
6. Utiliza únicamente agua potable.
No solo para beber, también para preparar los alimentos.
7. No ingieras alimentos perecederos que estén expuestos a temperatura ambiente.
En locales como bares, cafeterías, restaurantes, etc., todos los alimentos deben estar protegidos por vitrinas y conservados en condiciones sanitarias apropiadas. Cuando sea preciso, deben estar refrigerados.
Si ya has tomado buena nota, es momento de dejar el ordenador y empezar a hacer ejercicio. Es la mejor manera de disfrutar del maravilloso verano.
Julio Basulto
Diplomado en Nutrición Humana y Dietética (Universidad de Barcelona).
www.juliobasulto.com
2 Responses to “Intoxicaciones alimentarias en verano: no siempre le tocan a otro”
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[...] professional, l’estiu em recorda a les intoxicacions alimentàries, que ja vaig comentar aquí, però ... blog.lasirena.es/lang/cat/2013/06/17/es-temps-de-barbacoes-consells-sobre-seguretat-i-nutricioes-tiempo-de-barbacoas-consejos-sobre-seguridad-y-nutricion
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Me ha gustado, ya que nunca te paras a pensar lo importante que son estas normas hasta que lo lees.
Saludos