“Intolerancia” a la lactosa, ¿preocupación, o sobre-preocupación?
¿Sabías que la mayoría de personas que creen tener alergia alimentaria u otra reacción adversa tras la ingesta de un alimento, en realidad no padecen ninguna afección? Seguramente esto ocurre porque existe una confusión generalizada con respecto a las posibles reacciones a los alimentos. Es el caso, por ejemplo de las que se producen tras tomar leche o sus derivados ¿Tienes claro qué diferencia hay entre “alergia” e “intolerancia”? La diferencia es trascendental (incluso diría “vital”), como verás a continuación.
Para responder a la pregunta anterior, los profesionales sanitarios debemos averiguar si en la respuesta adversa ha estado implicado (o no lo ha estado) un mecanismo inmunológico. Cuando sí lo ha estado, la reacción debe llamarse “alergia alimentaria”. Si no es así, debería llamase “hipersensibilidad alimentaria no alérgica” (mal llamada “intolerancia”, como explicaré más adelante). Hay razones de peso para no confundir a ambas reacciones. Una de las principales es que ingerir alimentos a los que somos alérgicos puede suponer un muy grave riesgo para la salud, algo que no ocurre con la llamada “hipersensibilidad no alérgica”.
Antes de seguir, permíteme que te explique por qué en el encabezado de este post he puesto entre comillas la palabra “intolerancia”. Hace la friolera de 11 años (2001) que la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica desterró el término “intolerancia” e introdujo el de “hipersensibilidad”. La Organización Mundial de Alergia lo proscribió dos años después (2003). Lo hicieron para evitar confusiones, ya que la palabra “intolerancia” da a entender que no se tolera ninguna cantidad de alimento, cuando no es así. Tenemos un ejemplo con los lácteos:
Una persona alérgica a los lácteos reacciona ante pequeñísimas cantidades de la proteína de estos alimentos, y la reacción puede ser fatal. Sin embargo alguien que padece hipersensibilidad no alérgica (“intolerancia”) a la lactosa, que es el carbohidrato de la leche, puede tolerar mayores cantidades de lácteos. Los síntomas (si se producen) serán en general leves y pasajeros. Sea como fuere, lo cierto es que el término “intolerancia” se utiliza ampliamente en numerosos documentos científicos de referencia. Cosas que pasan.
Pero vamos al título de este post: ¿preocupación o sobre-preocupación? Lo he puesto porque un consenso auspiciado por el Departamento de salud americano señaló en 2010 que las personas que padecen o creen padecer hipersensibilidad no alérgica a la lactosa (“intolerancia”) pueden en realidad tolerar cargas considerables de dicho componente (el que contiene aproximadamente un vaso de leche) sin presentar síntomas. De entre quienes de verdad tienen síntomas (la minoría), tolerarán mejor los lácteos si los consumen en dosis más pequeñas repartidas a lo largo del día y junto a otros alimentos. Es decir, es innecesario excluir los lácteos de la dieta (algo muy frecuente) en la “intolerancia” a la lactosa. Lo mismo opina nuestra Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria. En cualquier caso, si tienes cualquier reacción adversa tras ingerir leche u otro alimento, acude a tu médico y no te “autodiagnostiques”.
Julio Basulto, dietista-nutricionista
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